Hay pequeños instantes en tu vida en los cuales sentís que todo es posible, momentos en los que parecieras tener control sobre un universo del que antes sólo eras testigo, y abrís bien los ojos a todo eso que se te presenta presto a tu curiosidad y extendés las manos queriendo tomar algunas de esas efigies. Llegás a un punto en el que te embriagás de tanta idea e imagen contemplada, que luego querés expresar todos esos sentimientos que te embargan, pero sentís que las palabras por sí solas no alcanzan para pintar todo eso que observaste. Buscás de alguna u otra forma la manera de captar la esencia de las cosas, pero sentís que hay algo que falta, algo que aún no sabés qué es ni cómo funciona.
Hay quienes te dirán que seás realista, que pongás los pies en la tierra y pensés en otras cosas, prácticamente te obligan a renunciar a tus sueños, a ese ideal creativo que poco a poco has ido construyendo. Pero creo que no hay que dejar de soñar nunca, pues hacerlo equivaldría a sumergirse en una existencia insípida, monocromática, triste y mecánica, ¿y dónde está el arte sin la imaginación?
Siento que el tener la oportunidad de expresar de manera tan completa todo lo que has imaginado es algo verdaderamente emocionante. Encuentro semejanza entre el celuloide y una tábula rasa, una hoja en blanco, un lienzo aún virgen esperando ansioso por un influjo creativo que le colme de vida.
Creo que lo curioso, hermoso e interesante del cine es eso, la libertad que te da al permitirte crear una dimensión aparte, un mundo extraño y familiar a la vez, un universo en el que todo es posible ya que vos tenés los pinceles a la mano para darle forma y color a todo lo que allí ha de ocurrir. Podés darle vida a tus pensamientos y mostrárselos al mundo en la historia que vos has imaginado para ellos, o vas tomando un poco de tus vivencias y las compartís así, y sentís que eso te llena: el regalarle al mundo un pedacito de lo que sos y lo que hacés.
Me declaro cinéfilo, disfruto grandemente del séptimo arte, me sumerjo de lleno en las historias que se van desenvolviendo cuidadosamente como un objeto frágil y hermoso. Y aunque confieso también que mi conocimiento en el área no es profundo, tengo la esperanza de algún día conocer todo el proceso que conlleva a la transmutación de una idea en realidad.
Toda película es una historia, y detrás de toda historia hay una miscelánea de gente comprometida con llevarla a su realización. Lo que poca gente aprecia aparte del filme per se, es el difícil trabajo que todo el equipo hace. Pienso que un adecuado equilibrio de factores es lo que conlleva a la satisfactoria plasmación de la historia aludida, al mismo tiempo que un correcto conocimiento de todo el proceso de realización permite una apreciación justa de la obra.
Todo se puede lograr si creés firmemente en ello, de su realización se encargarán en consorcio la creatividad, la mente y el corazón.
