Lunes amanece, la luna aún palidece y tirita con el frío matinal del primer día. El sol allá lejano se agiganta, las sombras danzan, el reflejo en el café lo delata y me lo bebo, y así el alma se dilata. Suspiro levísimo se eleva del suelo, se escapa el alma al cielo, y allá lejanos parecieran los árboles pirar en llamaradas ambarinas, teniendo tras de sí a la estrella mandarina.
- Lunes y amanece, el amor aún permanece, palidece y tirita con el frío matinal del primer día.
Martes mediodía, mariscales y momias en los museos de Madrid; en las vitrinas se refleja un mapa de Malvinas, un disecado feligrés, un gato montés, telas finas y hasta un cañón inglés. Millares de objetos prisioneros en amurallada catedral científica, cultural y artística, inmensa cantidad de colecciones, filatelia y otras cuestiones.
- Martes mediodía, la consciencia perdida vaga en los laberintos de ciencia y magia en los museos de Madrid.
Miércoles y el día avanza, progenie inmensa de dioses en templos helénicos dignos de alabanza, en un mosaico figuran Hércules y el león de Nemea, Palas y Atenea, que contrastan en sentido religioso y estilístico con el pantocrátor en mi alforja griega. Al sol del mediterráneo tuesto un poco mi piel, antes de beberme todo el hidromiel.
- Miércoles y el día avanza, en un mosaico figuran transfigurados en mitológicos seres todos esos sueños perdidos que partirán al África con los bereberes.
Jueves y atardece, invocando a Júpiter este centurión se lanza al ataque, tras de sí la centuria bravía lucha y lucha, acá la sangre es mucha. Beligerantes naciones y estandartes de muerte, la guerra es la única semilla que al sembrar, destruye la tierra, incendia ánimos y violenta corazones.
- Jueves y atardece, Júpiter aparece, la sangre brota y los hombres luchan, a los corazones violentados latir se escucha.
Viernes nocturno, al búho en la rama del quinto árbol perdido a la izquierda del borde más obscuro del bosque embrujado se escucha chillar, las brujas despiertan bañadas en frío sudor por un pánico abrumador, la muerte a la tierra desciende y se escucha el rumor de su hoz al segar las vidas.
- Viernes nocturno, el búho en la rama del quinto árbol perdido a la izquierda del borde más obscuro del bosque embrujado se escucha chillar, anunciar la muerte.
Sábado medianoche, la luna en las dunas del Sahara se refleja plateada, se observan galeones surgir de la arena y navegar sin pena y sin tripulación, oasis de verdes y azules henchidos dan bienvenida al moribundo explorador. Los espejismos reflejados en el fondo del espejo al admirar de noche el desierto pintan al ojo de un extraño color.
- Sábado medianoche, la luna en las dunas plateada observa, inmóvil e inmutable, inhóspita e inconmensurable, inmaculada y melancólica, prisionera entre mis manos extendidas al aire.
Domingo en madrugada: el amor, la consciencia, los sueños, los corazones, la muerte y las manos yacen entremezclados en el fondo de un caldero negro al fuego vivo, y especian la pócima unas lágrimas y pocos deseos, cebolletas y unos ceos. Se envasa el brebaje bajo un título que reza: “Septimāna, siete días mágicos”.
- Domingo en madrugada, la psicodelia de un viaje irreal a los confines del hombre y el espacio, de la vida y la muerte, de la obscuridad y la luz, ahora envasada y lista para consumir.

Está muy bien estructurado, bastante surrealista y mágico. Muy bueno
Muchas gracias Paco…
Sobre todo el surrealismo. Buen trip vos, que bueno que nos invitaste jejeje.
Buena onda mano… jajaja.