El viento toca mi ventana, me pide que lo deje entrar, sonrío mientras lo invito a pasar la noche en mi habitación. Es uno de esos días en los cuales no quiero estar sola, sin embargo no busco compañía, espero que pase algo y ni siquiera sé de qué tengo ganas; es uno de esos en los que miro el tiempo y dejo de temerle, simplemente sé que estoy, incluso olvido que sé respirar. Mi mirada se pierde en la ventana viendo un no sé que mientras mi mente se encuentra en otro lugar, pierdo la noción de dónde me encuentro, quiero volver, no sé como, no busco alternativas tampoco. Alguien toca mi puerta, me regresa a la realidad, tardo unos cuantos segundos en reaccionar. Robo un buen poco de aire, lo regreso en la exhalación, abro no digo nada, nos sentamos, es la muerte que ha venido a visitarme; ofrezco una sonrisa forzada por la educación, la muerte inclina su cabeza.
- ¿Aún deseas tu vida?- Me dice recostándose sobre el sofá azul de terciopelo.
-¿Aún deseas mi vida?-
La muerte me mira sin decirme nada, parece asombrarse con mi respuesta, seguramente se ha sentido ofendida por mi falta de miedo. El silencio nos acompaña unos minutos. Suspiro.
- ¿Crees que llego mi hora? -
- ¿Crees que llego tu hora? – Sonríe como desafiándome a realizar su trabajo.
- No lo sé, ¿Cómo podría saberlo?-
- Mencionaste crees, cuando los mortales mencionan eso es porque en el fondo consideran la posibilidad de una respuesta positiva, aunque en muchas ocasiones no la deseen. -
- ¿Por qué otra razón estarías aquí? – Repuse casi instantáneamente.
- ¿Provoca alguna diferencia mi presencia en tu vida patética? – Me dice en un tono arrogante.
- ¿Crees que cuando las cosas están mal es necesario convocarte? – Digo intentando acorralar a la muerte en palabras.
- Mencionaste crees – Ríe la muerte mientras recorre mi habitación. – Supongo que nunca entenderé a los mortales, ¿Irónico no? puedo llevarme sus almas pero no puedo descifrarlas -
Sonrío, incluso la muerte debe lidiar con ironías.
- ¿Por qué estás aquí? -
No me responde, abre la muerta y se marcha. No me altero, se que volveré a verla de nuevo.
Me dirijo lentamente al espejo, de defectos consiste mi reflejo.

Cuando iba avanzando poco a poco con la lectura, me estaba imaginando el escenario de la historia. Pero de repente dio un giro radical con la palabra “Muerte”, no paso por mi mente jamás que ella fuese la “Visita Inesperada”. Realmente es valiente la forma de encarar la conversación con ella. Me gusto muchísimo, la trama estuvo muy bien encajada con línea lograste una buena interacción hacia lector.
[.Hola José
gracias por tomarte el tiempo para perderte en mí. Intento jugar con la mente de todos, gracias por el comentario y por la buena crítica. No había posteado por miedo Hehe..ustedes son muy buenos! Una vez mas gracias!.]
Me gustó el final: “de defectos consiste mi reflejo”… pareciera que encierra algo más que solo lo que se lee a simple vista. El texto completo provoca divagar con los muchos posibles códigos que encierra. Está muy bueno así que a seguir posteando se ha dicho
Felicidades!
Hey, que buen texto… bastante ebrio jeje. La verdad no pensé que fueras a cumplir tu promesa de jugar tan asi con nuestras neuronas. Me gustó un montón. Se me hizo a un sueño que yo podría tener un día de estos…
Me ganaste en las primeras líneas… “miro el tiempo y dejo de temerle…” Es un texto bastante profundo, invita a pensar y a reflexionar sobre nuestra propia vida…te imaginás en el lugar, sentís la indiferencia ante esa presencia….
Tocaste un punto importante al decir que la muerte toma nuestras almas y sin embargo no puede descifrarlas….una idea innovadora en el tema de la mortalidad….
TE FELICITO!
Te había dicho que de cierto modo tu diálogo con la Sra. Muerte me había recordado a un libro que leí hace tiempo: Catorce Cartas a La Muerte, que de hecho es interesantísimo, como tu texto, que trata el tema de una manera tan natural, exento de morbos y tabúes.
Bien logrado.