El abrazo más largo en una vida
dura un segundo,
si no se sabe y se suelta
sin haber dicho un susurro
que la parrafada prolonga.
.
Con las manos en el pelo,
o los brazos en el cuello,
o en la espalda,
pero no más abajo
porque el abrazo más largo
es mar que se aprecia en la orilla.
.
Es la ingenua despedida
que se da acá por mi casa
muy temprano en la mañana
sin saber que a veces acaba
el día con una muerte mundana.
.
El abrazo más largo
lo da el viento
y cabe en un suspiro
del montañista novato
que al escalar sólo implora
agua en su cantimplora.
.
Es tener pesados los pies,
anclarse a una nube
y no soñar;
pero si el abrazo más largo
no se entiende a tiempo
puede tornarse amargo
al separarse las almas
en palabras, en adiós.



