Le carcome la culpa, la vergüenza de la noche anterior… tiene aún cicatrices en los brazos, hematomas de golpes cuyos orígenes desconoce. El paladar amargo, la saliva concentrada y pegajosa, la garganta seca, los ojos vidriosos, la ropa sucia… y le relatan los aún desconocidos sujetos, las estupideces que cometió, los secretos que reveló, la sensación de la que fue autor… y le invade una amargura tremenda, siente ganas de paliar con llanto ese dolor inmenso, ahogar con saladas lágrimas esa maldita hiel cuyo nauseabundo olor aún respira…
Huele mal, por ese alcohol impregnado en la piel, y una cefalea implacable quiere hacerle explotar el cerebro. Aún mareado, no siente ánimos de ponerse en pie… si pudiera hacerlo, huiría… pero sin saber a dónde…
Nomás al abrir los ojos, descubre horrorizado, que el sillón de la sala en la que se encuentra, no le es conocido. Observa el montón de fotos sobre la chimenea, y los rostros que mira parecen darle miradas de desaprobación… más vergüenza no puede sentir, se ha traicionado a sí mismo y a la gente que le ama.
¿Por qué quiso ir contra su razón? Tiene que aceptar que el sentimiento, aunque desagradable, le es conocido… es la segunda vez que ocurre. ¿Por qué ciertas veces siempre finge ser alguien que no es? Hasta donde recuerda, todo el tiempo ha ido en contra de la estratificación social… ¿por qué ahora añora obtener cierto status? Identidad propia tiene, y gente que le aprecia de sobremanera… ¿por qué entonces persigue viles quimeras? Sus deseos no debieran poner en tela de duda su honestidad, y aunque tiene todo el derecho a equivocarse, el fin no justifica los medios.
Trémulas sus extremidades porque en su cuerpo aún transita ese alcohol… transparente sustancia bien sellada en traslúcido envase de vidrio, verde claro tu candado e insignia, no vuelvas a tocar sus entrañas. Corrosivo el sabor, despedaza con cada mililitro, socava en el vientre heridas internas… mata de adentro hacia fuera, diluye hemoglobina e impacta fuerte el corazón, al cerebro róbale la razón… e incidiendo la humana voluntad del torpe, toma control de sus actos y le pinta aún más idiota.
Lo que ocurrió esa noche, siempre habrá de ignorarlo… y aunque lo pudiese recordar, no lo desearía. Arrepentido, cabizbajo, con la mirada perdida… ¿qué empuja a un hombre a ahogarse entre la mierda? Mal llamado status… obviamente, falsa añoranza de aprecio mal enfocado. La sublimidad y valía de los actos de cualquier ser, disiente con la torpeza de realizarlos sin conciencia, con la humillación que se sufre al traicionarse uno mismo.
Luego, habiendo hecho introspección, logra aceptar el hecho de haberse equivocado, pero con la viva convicción de reparar el daño cometido. Y ahora que observa al demonio verdoso, le rehuyen sus ojos y el cuerpo entero tirita aterrado. La experiencia que guarda del hecho, constituirá la inmunidad mental que implementará a futuro. Levantará el ánimo y seguirá caminando, puesto que la vida no es apta para conservarse en botellas para añejar… sólo le queda olvidar…
Hay veces, que alejándose del mundo se consigue encontrar uno mismo, pero ello no significa que deba atentarse contra la libertad propia, y menos aún contra la confianza que ponen los demás en uno mismo, con el sólo deseo de olvidar. La sinceridad de nuestros actos es la que sellará el concepto que nuestros semejantes tendrán de nosotros mismos.
Olvidar no significa obviar que el hecho ocurrió, es aprender del error y crecer como persona. Hay que olvidar sinceramente, no a medias, ni con el afán de luego repetir eso mismo de lo cual se tiene miedo a recordar. Olvidar es crecer, aceptar que luego de un error cometido, existe redención.
El exceso en el consumo de ese producto, causa serios daños a la conciencia del torpe consumidor…

Un análisis personal, profundo y un tanto filosófico, de lo que constituye uno de los problemas sociales más comunes en nuestro país.
La valía de la conciencia despierta es crucial, muchos duermen profundamente el sueño del olvido de sí mismo y por tanto no comprenderán lo trascendente de éste análisis mas bien podría concluirse que pocos lo captarán y menos reaccionarán como tierra fertil para esta semilla que es éste escrito…
Muy interesante!
Muchas gracias Alex… espero nos veamos reflejados en ese ojo crítico tan característico que tiene usted…
Lo importante de un sonido, es que cause un eco que aunque suave, haga temblar.
Buen argumento. El hábito del abuso Alcohol como medio de escape a la conciencia o como status social, me hizo pensar en su uso cuando es un elixir delicioso para nuestro cuerpo, o cuando mas bien es un medio para simplemente pertenecer.
Made, agradezco de sobremanera que siempre leás todas mis locuras…