¿Recordar es morir, o, recordar es vivir…?
Hoy sentado acá, de noche sobrio de la mente, con mi pluma digital en mano. Inspirado en el sentimiento de él, pensado en lo que le paso a ella. Sumergido en el fantástico mundo del amor, viviendo lo que por mucho tiempo sentí perdido, olvidado y para siempre. No dejo esa sensación del ayer cuando en mis ojos…la humedad del dolor y la tristeza se sumaban a los dolores y recuerdos de un corazón herido, listo para morir.
Sin más fuerzas que, las que lo ataban con sus ganas de vivir llegaba otro diciembre, otro año mas que el amor le daba la espalda, después de una pelea que lo agoto, reduciéndolo al rincón obscuro y solitario donde rezaba por cada una de las cosas que aun amaba. Con el fracaso hasta arriba de su altura, recordando que ese año fue el más triste de su vida, con todo lo que soñó y no alcanzo, por todo lo que se esforzó y al final, lo perdió, por todo lo que sus ilusiones mantenían vivas, y el destino lo mato. Por el sabor de derrota que en su ser de alojo, envidioso de la felicidad ajena, con una mente que si bien, un sable fuera, en lo más profundo de alma la clavaria.
Una noche antes de su muerte decidió hacer su rutina, hablar con aquel que todos sus sueños, fantasías, ganas, le entrego, a Dios, le comento. “Te agradezco, todo el dolor, felicidad, amor, ilusiones, sacrificios, inspiración, te agradezco cada uno de estos, y los que olvido también. Porque me mantuviste vivo y despierto, ilusionado y contento. No hiciste que mi vida fuese todo un sueño perfecto que al despertara retomara la vida que ahora llevo”. Sin nada más por decirte, desearía que en mi última noche soñara con todas esas anécdotas que adornaron mi vida, que la hicieron más divertida que injusta, quiero recordar mi vida en mi último sueño.
En el recorrido de esa noche, con los ojos cerrados al más no poder, no dejando que ni un solo momento de su mente fuera robado por la luz, recordó a la muchacha de ojos grandes, de labios dulces, de corazón enorme, de sonrisa misteriosa y de palabras frías. Recordó justo aquel momento cuando de voz quebrada, y mirada perdida la sentencia de su vida ello confeso. “No por ahora, por el futuro… nuestros caminos serán por mundos distintos, de sobra quedaría crear y matar. Mejor dejar morir, esto que ahora ya no quiero vivir”. Sin palabras que decir y con un universo de sentimientos atorados en la garganta y un corazón que se rompía con la misma rapidez de las dagas clavadas en ese momento por ella, le soltó las manos frías que es su pecho abrazaba, bajo la mirada, dejo flotar hacia la tierra la flor blanca que enterró junto a la esperanza, una lagrima al vacio inmenso de la soledad soltó con amargura. Como todo un caballero de un, “Gracias, por todo” se despidió. Desconsolado y con la mente en blanco acogió por el camino que lo había llegado, hasta que de la vista de la muchacha arrepentida desapareció.
Por muchos caminos, perdido en el rumbo de su destino transito, jamás sin mirar hacia atrás donde la sombra de esa mujer, su corazón y la vida le robo. Al finalizar la noche de recuerdos, sabía que en la vida algo inconcluso, lo mantuvo vivo que de las miles de puerta que con fe abrió, había olvidado que la ultima, la ultima aun tenía un candado cerrado, y la llave en su mano. De un grito a Dios exclamo:”Dios mío!, Dios mío!, déjame vivir, déjame vivir. Gracias por dejar en la llave de la felicidad en mi mano, cuando recordaba esos amargo momentos de mi vida”. Con el aire de una nueva aventura en sus manos sucias, encontró el aliciente que hoy en su vida, lo tiene sentado en esa banca, con su inspiración montada en un cuento sin hadas, pero si con amor…





Me identifico mucho con estas palabras, y de verdad admiro el poder que tenés de sumergir al lector en una experiencia tan vívida… lo igualmente admirable es el hecho que le das la oportunidad a tu personaje de encontrar una relativa felicidad después de su sufrimiento…
Seguí así, ¡te admiro!
Pues mira escarbando y escarbando encontre unos sentimientos y parrafos sin terminar, y ahora como haciendo una autobiografia de lo que fue el dolor en mi a su paso, quedo eso, que bueno que te halla gustado de verdad
Continuá esa odisea que surge al hurgar en las profundidades de la mente y el corazón…