Noche de luna azul, solitaria en la inmensidad del negro cielo, estremeciendo de pesar mi maldito corazón, que tararea triste las coplas que ayer te relataba. De la mano de las parcas mis ojos van tornándose blanquecinos, y mi pulso tembloroso hace esfuerzos por escribirte una última prosa. El tórax convulsiona por tus manos frívolas, que no encuentran ya en mí el calor que un día brindó a tus cabellos; los pulmones que no encuentran en la atmósfera terrena aquella etérea esencia de jazmín tan acorde a tu peculiar hermosura, que con pétalos a modo de labios le rogaban a mi espectro no separarse del lecho que unía cielo con tierra, y agua con sal.
Cristalizan en mi mente mil y un recuerdos estando en tu compañía, tomándonos de las manos, cuan fuertes eslabones forjados al calor de un sentimiento siempre vivo, a la llama de una pasión que nunca muere. Metal, fuego, pólvora y lágrimas en aquel encuentro furtivo en el viejo ático de la mansión perenne, morada de naturalezas inimaginables e insólitas realidades que seducían a la imaginación, y conspiraban en un mundo de intriga fantástica.
Unas pestañas que rasgaban el infinito frente a tus ojos, suavizando la realidad para no lastimar tus pupilas. Velo de besos que exacerbó al nigromante absurdo de la cruenta inhumanidad, hechizo de amor que hizo sucumbir al hado que vaticinaba lo irreal. Un iris que se resistía a llorar, un alma con coraza y orgullo inquebrantables, y una tez tan sublime que me hacía derribar en éxtasis.
Pero el paso del tiempo siempre es brutal y certero con cada individuo, y ningún sentimiento bien planteado dura sempiternos años. No hay pasión que salve al valiente caballero de la armadura oxidada de morir luchando tan ferozmente contra el destierro, ni tampoco al mendigo enamorado que sucumbe calcinado en vivísimas llamas, pero ese es el único dialecto que comprende el corazón, donde se encuentra encadenado a la voluntad del destino. La voluntad no tiene cimentada ninguna base en lo ilusorio de los sueños, no es dueña de lo etéreo, y en cada confusión y desatino encuentra la mano esquelética que la desdeña.
El celuloide que secuestra el alma a los sentimientos mal interpretados, plasma en el subconsciente del que observa un vago pretexto que rehúsa comprender al juez de sus actos. Miente la vista, el oído, el gusto, el olfato… mas no el tacto, que reconoce la tersura de tu piel aún estando plagada de lágrimas, fría y húmeda pero no anfibia de la melancolía. Por más que tratase mi sombra el guiar tus pasos en el presente, tendiste la mano al desconcierto, que fue el veneno negro que abrió mis cicatrices más profundas y profanó el núcleo de mi afecto.
Me enseñaste el vivo arcoiris que existía en tu mirada, la física cuántica de tus labios, las ciencias ocultas de tus manos, la geografía de tu piel, la fe de tu alma y la música de un “te quiero” medio dudoso, que supe responder con mis labios colmados del dulce sabor de un último beso, que robé de tu boca, el día que morí.
Es difícil ser espectro, y observar como yerran las personas que más amamos. Te digo, la daga que acuchilla de forma total al cuerpo y al espíritu, es lo confuso de un amor que se pierde en el tiempo, pero respira por la piel del enamorado aún estando aprisionado en el centro de la cárcel de músculo del corazón, esperando ansiosa el “sí” que libere de súbito todo el amor que nos hace condenados. Por tanto, de ultratumba llegará una rosa de cristal, que contiene un mensaje en su botón… la frase que nunca supe de qué manera decirte, aún estando muerto mi fantasma existe por ti, porque te amo.
Mi espíritu solitario saldrá de entre las sombras, para entibiar tu corazón, y entonará un triste réquiem para sosegarte el alma, y dejará que el polvo nácar de las mariposas te cierre los párpados, para que duermas en paz, junto a mi corazón.


En esto se resume lo que siento, lo que creo, lo que vivo… lo que soy… es mi favorito.
Pierre me vas a hacer llorar, esto me recuerda mucho a una pareja que se amba demasiado, pero él murió y ella sigue atada al mundo mortal, no se si es injusto o no, pero ella no lo olvida, y no creo que lo llegue a hacer… te digo que su espiritu si la visita de vez en cuando, en sus sueños a la media noche, pero no sé si en realidad le hace más daño.
Hay algo que escribí, que denota mucho más amor, una unión entre cuerpo y alma… la voy a postear…
Muy bueno, aunque un tanto fatalista… supongo que no me impresionó tanto como otros posts tuyos porque ya me esperaba un cambio irónico al final (es tu estilo). Lo que realmente me gustó es la sensación de confusión que deja, como estar en otro plano.
Así te voy conociendo, también note que te gusta la palara “etéreo” porque la usas mucho. A ver cuando nos muestras ese otro trabajo tuyo…