Estamos locos, unos más que otros… por “x” o “y” razones siempre nos encerramos en una burbuja y no dejamos entrar a nadie, aunque muy en el fondo sabemos que necesitamos el apoyo de alguien.
Nuestros miedos nos comen el alma, nos desvían de los caminos que queremos seguir, ¿por qué permitir que otras personas decidan por nosotros? Las decisiones que tomamos muchas veces nos alejan de lo que de verdad queremos… nos arrepentimos tarde también, creemos tener todo el tiempo del mundo en nuestras manos…
Hay personas que quieren cambiar el mundo, y eso está muy bien… lo único que ignoran es que si se dan a la tarea titánica de realizar esto que se proponen, antes es necesario el cambiar ciertas cosas dentro de ellos mismos… atar los cabos que aún andan sueltos, cauterizar las heridas que aún están abiertas, llorar las veces que sea necesario, y no tenerle miedo a una supuesta “soledad”… esta soledad es relativa, pues siempre hay alguien más allá de nuestra dimensión, que se va a estar preocupando mucho por lo que nos pasa…
En nuestra eterna búsqueda de la felicidad, tenemos tendencia a obsesionarnos con un equilibrio en ciertas relaciones, mismo que en realidad no existe… y es que el maldito miedo nos visita de nuevo y hace que nos alejemos de las personas que más amamos… no tiene caso inventar mil excusas complicadas para tratar de huir de la inevitable verdad… afrontemos la realidad, seamos sinceros con nosotros mismos y persigamos esos ideales que están palpitantes bajo nuestra piel…
Al corazón podemos decirle de todo, menos mentiras… si sabemos qué es lo que queremos, ¿por qué no le regalamos una sonrisa y hacemos de nuestra infelicidad, una felicidad completa? ¿Por qué pelear todos los días sin mejorar al día siguiente?
Uno ciertamente nunca tiene certeza de cómo será el futuro, pero hay que arriesgarse y lanzarse en pos de nuestros sueños… la costumbre es monotonía, no vemos el panorama tan bello que está más allá de nuestra nariz, empañados los cristales por los que vemos la vida pasar… si seguimos esperando, nada va a cambiar…

Lindo personaje, con cierto positivismo que me gusta, quijotesco, y que nos logra llenar de esperanza y perseguir lo que es nuestro.
¡Qué cambio! Bueno, interesante, bueno…
Vos, ¿tuvo algo qué ver con lo que hablamos ayer?
Porque me veo reflejado en algunos pensamientos tuyos escritos por acá… o mejor dicho identificado.
Espero escribir algo de lo que hablamos, haber si los astros se ponen a mi favor para que la prosa fluya…
Suerte, ¡éxitos y seguí adelante man!
Nosotros mismos nos empujamos la daga envenenada, vamos muriendo lentamente, creamos la ilusión de un equilibrio perfecto… pero ahí no está, por lo menos no como estamos actualmente… y siempre tratando de huir, de obviar esos errores que son tantos, tratando de esconder esas cicatrices que son muchas y tan profundas… ¿por qué lo permitimos?
Como dice Arjona: “Un amor que no es libre, dura lo que un estornudo…”, pero el problema no es problema… hasta que no nos damos cuenta que estamos mal… y no queremos escuchar a nadie, y somos ciegos a lo obvio, y mudos a nuestras propias convicciones…
Muy bueno, inspirador y directo. Lástima que no estuve ahí el sábado, la próxima será.
Que texto tan inspirador, es un ejemplo más de que actualmente los seres humanos entendemos que un Mundo Interior de deseos debe ser inspirado para tomar forma sólida y visible en el Mundo Exterior, aquel que palpamos con nuestros ojos. ¡¡¡Espeluznante!!! ¿verdad?
Te agradezco mucho el que te hayás tomado el tiempo necesario para leer este análisis… espero nos visités más seguido.