La distancia, poco tiempo sin quietud, me alucino sin tus ojos mujer. Encuentro sensato el cicatrizarme tu nombre en medio de mi pecho, ¡qué helado está mi tórax! No es venganza la que consume mi corazón, es voluntad herida. Sé que no existes, no tienes alma, ¿verdad?
¡Qué triste! Que hayas tenido este corazón tan enraizado a tu persona, ¡aún siento tu calor! Redujiste a médula mis huesos, a sangre mis venas doloridas. Concebiste un plan perfecto para la matanza, psicosis colectiva. Obsesiva, compulsiva, simple y sencillamente manipuladora.
Ese par de globos oculares, hechizo perfecto, secuestradores de almas… genocidas. Con ese ajustado vestido blanco, estilizada la silueta, amante perfecta… faz de luna, luna blanca que palidece, luna que tiende a eclipsarme la poca luz que mana de mi ser. En la zurda un ramo de rosas blancas, una docena de amores cercenados, pureza irreal que me conmueve… doce blancos manifiestos de sinceridad, doce mensajes con implícitos “te amo” dentro de sí…
Y sembrados en el jardín moribundo que es mi interior, los claveles rojos que marcaron un debut y despedida… un amor platónico, ¿un amar erróneo? Una ilusión remotamente realizable, un deseo indeseable, un querer no correspondido… ¿estamos perdidos? El fin es inminente, la voluntad de Dios está latente… o vivo, o muero… no importa, sin ti no hay trascendencia.
¿Y qué mejor que un beso para enterrar definitivamente este dizque corazón que late y late y nunca se calla? Es verdad que a veces falla… ¿complot universal para acallar mi necedad de amar? Voy en pos de la sinceridad, respeto y amo mi dulce libertad. Tengo dos alas de arcángel debajo de mi colchón, una aureola de santo en un cajón, una fe de profeta en mi corazón…
¿Pero en realidad de qué sirve? ¿Para qué engañarme y creer que pudo suceder? Detrás del arco iris monocromo hay un jardín marchito, una lápida en el centro del mismo hela la sangre. Enterrado debajo de la superficie, yace sin vida un corazón triste… nació, creció, amó, tuvo arritmias y taquicardias, añorando amor murió… latido a latido se fue escapando la vida, el cielo lloraba de desesperanza, las nubes de luto vistieron sus cúmulos y estratos, un granizo interior se dejó sentir…
¿Asesinado en honor al amor? No… martirizado por el maldito dolor y hecho un adolorido, por la infame ausencia un ausente, por los sinsabores desdichados hecho insípido, por la vaguedad de verdades… mentiroso…
