Lluvia, ¡empapad de lágrimas benditas estos corazones que buscan aliviar su dolor! Lavad sus penas y condenas, acompañadles bendita… acompañadles…
Encarnada en persona un alma bondadosa nació en la Tierra. Regalo de Dios para el mundo, inspiración de paz para los hombres, voluntad inquebrantable hasta el último segundo. Esas manos, manos cálidas, manos de amor… ¿cuánto soportaron ese dolor? Si con su ternura a flor de piel, endulzaba los días de hiel, si con sus labios suavísimos soliviantaba las penas de nuestros corazones… ¿por qué hubo de partir?
En la guerra de la vida luchó incansablemente, cuando caía… caíamos todos, íbamos de la mano de esa alma bendita. Detrás de su sonrisa se hallaba oculta la luz sobrenatural y divina que guardaba con profundo amor nuestras vidas… encarnación de amor, venerable alma bendita…
Sus críos cuidaron cada paso que daba, procurando el aliviarle todas las dolencias, batallando en contra de la mortalidad, buscando por qués para las dudas que a todos surgían. ¿Cuántos corazones descansan en ti, oh amada? Tus facciones se hallan impresas en las almas de quienes te siguen amando, tu recuerdo sigue aún vivo en nuestras memorias… inmortal guardas nuestros pasos, nuestras historias.
Piedad para esa alma bendita, corazón de fuego que incinera el nuestro, manos de amor que nos entibiecen nuestros fríos de alma… de la mano de Dios ha ganado su inmortalidad, retoza con los pequeños ángeles, dibuja con nuestro Padre atardeceres…
Que el cirio de nuestro corazón se encienda en vivísimas llamas de esperanza y afecto, tengamos el consuelo que allá arriba todo es perfecto, no hay mal, no hay tristeza, no hay frío… confiemos en la Providencia el alma de nuestra alma milagrosa, dejémosla descansar de la vida, roguémosle nos guarde un lugar junto al suyo.
En el amanecer encuentro los colores de tu vida, matices pastel que me relatan los misterios y verdades de tu historia. Cada segundo que pasa se acrecienta el amor que te tengo, te guardo en mi corazón, en mi mente, en mi alma…
Susurrad a su oído vuestras inquietudes, el corazón hablará por vosotros, sus plegarias han sido escuchadas por el Todopoderoso. Este santuario tal vez guardará tu cuerpo, pero tu alma está en manos del Amor Infinito…
Misericordia para esta alma bendita, latido a latido el sonido enmudeció… el mundo de repente calló, la conmoción se dejó sentir, su corazón dejó de latir… pero en nuestras almas seguirá viviendo, porque su amor… su amor… es eterno.

Tributo a doña María de Gonzáles Q.E.P.D.