Bajo el manto tejido de sombras, que es el cielo nocturno, ambiente oscuro y misterioso donde aparecen de súbito duendecillos y hadas flotando al derredor de una luna que palidece al verla. Se manchan de recuerdos mis ojos, e imágenes se proyectan dentro de ellos, simulando fantasmas de momentos sublimes, como barcos de papel que encallan en las costas de tu afecto. Mientras me ves, bella mariposa, extiendes tus alas y me convences de escribirte versos, aunque a simple vista parezca que piensas lo contrario. ¿Qué acaso mil palabras podrán convencerte de que te admiro? Mi mente se pierde siempre tratando de encontrarle salida a las paradójicas preguntas que se hace a sí misma, conversa a veces telepáticamente con el corazón, y éste empieza a latir lento pero insistente.
No soy un hechicero que sabe los mil y un artificios que existen para enamorar a la persona amada, tan sólo soy un guerrero que lucha a golpes de pluma, y lo que corre por sus venas es sangre entintada de amor. Trabajo también de canciller en la embajada del corazón, porque negociaré con el tuyo aliar manos, miradas y labios. Quiero ser el mártir de tu causa, la saeta más ponzoñosa en el carcaj de Cupido, un sol en un universo de infinitas estrellas.
Mientras tú diriges miradas furtivas a las murallas un tanto resquebrajadas de mi ser, yo formulo estrategias para vencerte en el campo minado de besos, así si yo pierdo ganas tú, y si yo gano… ganamos los dos. De nada me sirve contarle al viento mis hazañas, mejor escondo esos momentos en la caja fuerte de mi subconsciente, a donde sólo tú tienes acceso. Tomémonos un cóctel de franqueza, y terminemos embriagándonos de amor.
Mientras damos un paseo por las nubes, vemos volar espíritus blancos, simbolizando pureza y un comienzo nuevo de algo realmente importante. No importa si no tenemos alas, yo te fabrico las tuyas de pétalos y lágrimas, pero aunque no vuelen… servirán para acercarte más a tu divina herencia. Del linaje de las rosas, tan tierna y sincera, te enclavas en el iris de mis seducidos ojos.
Porque eres tú, ¡la que robó de estos labios vírgenes la pasión! Una pasión, un pesar, un delirio intenso que te fueron consagrados hace ya tiempo. Ámame, déjate llevar por ese mutuo sentimiento que carcome el fondo de nuestras almas, convéncete y deja de cohibirte. Veme con esos ojos soñadores, que son vórtice irreal y espejo translúcido, que me transportan a dimensiones etéreas y me cubren de nimbos, déjame ser el centinela dormido de tus manos. En el jardín del sol, tu par de brazos en flor, acariciando y empujando las estrellas con cada bamboleo de la góndola botánica. Yo, tan concienzudo y tímido, no me doy cuenta del calor tan intenso que recorre como infección mis adentros. Virus, violeta acidulada con néctar de cariño.
Hagamos una simbiosis, planeemos una estratagema tan perfecta para que nadie nos encuentre, despistémoslos a todos y huyamos escondiéndonos del sol, y soñando bajo la blanca luz de la luna.

Impresionante, no sé por qué no lo había visto. Me parece muy bueno de verdad… Si se lo mandaras a alguien, no veo cómo no caería a tus pies. ¿Me lo puedo robar…? jejeje
Muchas gracias, lo que me parece raro es el por qué de no haberlo leído antes… jajaja. Ese como podrás darte cuenta, fue un trabajo con dedicatoria, harán unos dos años cuando lo hice… lo interesante de publicar antiguos trabajos, es que te vas dando cuenta cómo ha ido evolucionando tu estilo.
Y… si en todo caso te robás el texto, mínimo dame un poco de crédito… jajaja.
Hahaha No te asustes, con eso de los derechos reservados le voy a poner bibliografía a la carta…