Te encontré dormida, la taza de café a medio beber, dos cucharaditas de azúcar, un chorro mínimo de leche tibia. La silueta de tus labios, dibujada en el borde del recipiente, un rosa pastel… ¿sabor? Sabor soledad…
A obscuras me topé con tu cuerpo delicado, frío, me llené de miedo… te quise olvidar, me volviste a encontrar… ¿por qué no te vas? Te soñaba pero no queriendo hacerlo, te encontraba… ¿qué haces aquí? ¿No me habías olvidado? Vete, vete ya…
Un, dos, tres… fantasma de tinta que transita los laberínticos párrafos de mi agonía plasmada en papel… amor, enigma de a dos, pares perdidos que prometen encontrarse… y no lo hacen, ¿verdad?
Luciérnagas en mi corazón, luces titilantes en medio de mi pecho… ¿amor intermitente? ¡No! Paranoia autoinflingida… mentira maquillada de rastros de verdad…
¿Te falto? No soy la mitad que esperabas, ¿verdad? Asimilo el hecho pero, ¿tengo derecho a vedarlo? Quiero olvidar, crecer hasta lo inimaginable… ¿puedo? Creo en ello, pero no lo hago… quiero trascender, volar… tengo miedo…
Amargura mágica que reside en la celda mental que le he imaginado… barrotes de papel, guardianes deprimidos… ¿quiénes son? Sólo recuerdos, olvidos quizá…
Tengo un nexo natural con lo sobrenatural, una luz inmensa en la punta de mi cabeza… ¿un alma madre? ¡Sólo quiero vivirla! Vete, soledad…
Lloro porque me muerde, sonrío porque le extraño, lucho aún porque le amo… para verla dormida me alejo un poco más… vete, vete ya… mira el daño, soledad… admira el daño, ¿verdad? Márchate y no me olvides, quiero amarte en épocas de melancolía y soñar… tan sólo imaginar… que también lo haces…

simplemente me encanta lo que escribes, eres un jovencito, pero con un alma vieja, que ha vividó mucho. Te admiro.
¡Made! jejeje, ¡te lo agradezco mucho!
De verdad me llena de alegría tu comentario… gracias por apreciar eso que nace de lo más profundo de mi ser.