A veces en la noche, cuando mi cuerpo está rendido por la rutina, enciendo la radio y cierro los ojos.
Las páginas de los libros y las letras de las canciones se revuelven en mi mente, un suave aroma a cigarrillos me recuerda las tardes de invierno que pasamos juntos.
Cuando ya el sueño ataca mis sentidos, empiezo a imaginarte, parado frente a mi cama, con nueve rosas y un clavel, y bajo tus brazos una gran caja de dulces. Siempre sonrío antes de dormir, me demuestra de que superé un día mas, y porque empieza la mejor de las aventuras ¡Soñar!
Empiezo con unas miles de estrellas a mi alrededor, cinco mariposas pasan sobre mi cabeza, las risitas de las hadas son la música de fondo, y la sangre aparece cuando los vampiros tienen hambre, luego aparecen los duendes cansados y enojados de tanto trabajar, y por último una belleza espectacular, casi irreal.
Una corona de flores adorna su cabeza y un ejército de libélulas la protegen. Aparezco yo, la bruja.
Imagino el hechizo para revivir el dulce roce de tu piel, el calor de tus manos acariciando mi cabello, tus ojos clavados en los míos mientras hablamos sin hablar.
A las 5:30 suena con más fuerza la música, llegó un nuevo día. El sol me espera, y mi imaginación bajo la almohada se queda, nuevas experiencias por vivir y cosas nuevas por aprender. Otra vez mi vida loca que busca llegar a tu boca, hasta que la luna aparezca y regrese la muerte por mas diversión.




Me encanto. Siento que describiste un día normal, para mí. Solo que yo espero por una rosa, un beso, un amor. Pero se que nunca llegará. Te acompaño en tu locura.
Que es lo mejor